miércoles, 8 de julio de 2015

Microrrelatando

FAROLAS

Aquella noche Marta sólo podía mirarse  los pies. En el camino de vuelta a casa empezaba a ser consciente de lo que había hecho en la espesura del parque. Durante unas horas todo fueron risas, charla animada, beber y beber y compartir miradas furtivas. Los recuerdos se difuminaban en un cuadro impresionista hasta que la nitidez situó su memoria en leves reflejos amarillos sobre la piel desnuda de esos dos cuerpos que la tomaban una y otra vez mientras ella se dejaba llevar por unos instintos que no sabía que podían ser suyos. Marta vomitó vergüenza y siguió caminando.

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