martes, 28 de julio de 2015

Microrrelato

ELLAS

No sabía dónde poner las manos pero el deseo rebasaba las yemas de sus dedos. Sentía un torrente de calor que le fluía desde la base del cráneo hasta lo más profundo del útero. Cuando entreabría los ojos veía las estrellas rutilantes de San Lorenzo pero era ella la que se sentía fugaz, viva al fin, respirando el aroma cálido que emergía del otro cuerpo. Se habían escabullido de la verbena tras tantas miradas furtivas que las envolvían en la desvergüenza de codiciar un instante de intimidad. Susana se apretaba contra la pared mientras se dejaba devorar por Paula.

(Gracias a H.M.J. por el impulso y a V.A.R. por su ayuda)



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